La semana santa es una de las principales celebraciones religiosas y la fe se vive de distintas maneras al rededor del mundo. En México se realizan varias procesiones que demuestran el fervor de sus habitantes, ejemplos de estas se pueden ver en San Luis Potosí, Querétaro, Michoacán, Puebla, San Cristobal de las Casas y Taxco, entre muchos otros.

En Iztapalapa, de donde soy oriundo, se lleva a cabo desde 1843 la representación de la pasión de Cristo, que actualmente tiene la distinción de Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México. Desde el Domingo de Ramos se comienza a escenificar la semana santa, el jueves se realiza la última cena y de ahí sigue la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, con el Cerro de la Estrella como escenario. Este evento está cargado de fascinantes leyendas, crónicas y relatos desde su origen, personalmente recuerdo que durante la cuaresma la Ciudad de México se pinta de luto por las jacarandas, cuya floración termina tras la semana de pascua. Es mi árbol favorito. También se dice que hay un sello de aprobación divino en las representaciones cuando, tras el último aliento de Jesús en la cruz, siguen fuertes vientos y lluvia en los campos del Huizachtepetl, lo que he constatado en muchas ocasiones.

Ahora que vivo en Colombia tenía que vivir la experiencia de la semana mayor, y qué mejor lugar para visitar que Popayán, también conocida como la ciudad blanca de Colombia y cuyas procesiones son Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. A partir del martes y hasta el sábado antes del domingo de resurrección salen cada noche los pasos por las calles del centro histórico en un recorrido rodeado por hileras de fieles alumbrando con veladoras y la participación de personajes con responsabilidades y roles específicos como barrederos, monaguillos, sahumadoras, pichoneros, cargueros, moqueros, músicos, porta-insignias, portadoras de cinta, de estandarte, los caballeros del santo sepulcro, el, sacerdote, regidor y músicos.

Los pasos son esculturas talladas en madera con varios siglos de antigüedad alusivos a la pasión de Cristo, tienen acabados en oro y van adornadas con flores y cirios, su peso ronda la media tonelada. Estos salen de alguna de las iglesias del centro y son llevadas al hombro por los cargueros en un recorrido en sandalias por calles levemente empinadas y en ocasiones mojadas, esta labor es un oficio heredado que los payaneses aspiran desde pequeños.

Delante de los pasos caminan las sahumadoras, mujeres de trenzas vestidas con el traje típico de ñapanga que llevan en sus manos el sahumerio, un incienso con el que purifican la noche y ambientan el recorrido
La semana santa en Popayán se vive con todos los sentidos, el sonido que hacen los barrenderos con la escoba rasgando el piso es la primer llamada para comenzar la procesión. La segunda llamada es el sonido del monaguillo haciendo sonar su campana, que en jueves y viernes santos es una matraca. La tercer llamada es a cargo de los esquineros, para que el paso se detenga o arranque, un arte de coordinación que lleva toda una vida de preparación. Los músicos de la orquesta engalanan la procesión y se les unen percusiones, campanillas y trompetas. . Si quieres ver unos minutos de la procesión acá te dejo el enlace:
Los moqueros son niños vestidos de la misma manera que los cargueros, que aprovechan los descansos de estos para limpiar con un bastón la cera que escurre de los cirios que iluminan los pasos y la van guardando en un morralito.
La autoridad de la procesión recae en el regidor, quien vestido de frac con guante blanco y bastón cuida todos los detalles solemnes del acto. Delante del paso que cierra la procesión va el sacerdote de la iglesia de la cual sale el desfile acompañado de seminaristas.
El inicio depende de factores climatológicos pero suele empezar a los 8 de la noche. Sólo en dos ocasiones se ha interrumpido el desfile sacro: la primera en 1983 debido al terremoto del 31 de marzo que ocurrió en jueves santo y la segunda en el 2020 tras la contingencia internacional de salud a cuenta del Covid19.
Durante la semana santa también se realiza en Popayán el Festival de Música Religiosa, actividades gastronómicas, artesanales y culturales que se impulsan de una tradición meramente patoja. Quede maravillado con este recorrido e impresionado por la pasión con la que cada año se viste la ciudad para este desfile sacro, podría decirse que es una tradición que llevan en la sangre y se enorgullecen de mostrar al mundo.
Por todo Colombia hay lugares por visitar durante semana santa, algunos son la Basílica Menor del Señor de los Milagros en Buga, la Villa de Santa Cruz de Mompox, el santuario de Nuestra Señora del Rosario de las Lajas en Nariño, las procesiones de Santander, Tunja y Santa Fe de Antioquia. Sin duda hay que visitarlos.
