Llegando a la Sucursal del Cielo: Cali.

3 de octubre 2015.

Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, 13:30 hrs.

Acabo de documentar mi maleta y me dan un boleto. No sé cómo pude empacar 25 años de mi vida en 25 kilos. En realidad ese fue un trabajo largo, de semanas atrás. Apliqué esas filosofías minimalistas que dicen: «si no lo usas en seis meses, seguro no lo usarás después», y así me embarqué en esta aventura. La mayor parte del peso que cargo son regalos y provisiones alimenticias que todo buen mexicano carga: Chiles, dulces, tortillas y tequila. Traigo un par de camisas para las entrevistas de trabajo y un pantalón formal, tres camisetas casuales para combinarlas con un pantalón de mezclilla y un short, además de la pijama, ropa interior y los artículos más personales.

Durante casi 5 horas voy viendo por la ventana todo lo que dejo atrás: Familia, amigos, costumbres, comida, recuerdos y la seguridad que brinda todo ello. También voy viendo hacia adelante un nuevo comienzo, las aventura por venir me generan de inmediato adrenalina y se siente bien. Sé que muchas personas dejan sus lugares de residencia, unos más lejos que otros, también muchos lo hacen por gusto y otros por necesidad, pero creo que todos compartimos ese miedo a lo desconocido y a que las cosas no resulten como deseamos. [Voz del capital] -«Tripulación, próximos a aterrizar».

En aquél momento no hay vuelo directo CDMX – Cali, así que la escala obligada por la aerolínea es en Bogotá. Con el celular, tomo la clásica foto antes de aterrizar. Recuerden siempre hacer esto en modo avión, no vaya a sonar y arruinarles la foto:

Llegando de noche a Bogotá

Mi primera sorpresa: Bogotá, la capital de Colombia, no es un rancho como lo pinta Hollywood.

Bogotá según la película Sr. y Sra. Smith

Llegada la noche, a lo lejos se ven tres cruces iluminadas en lo alto de un cerro. El avión da vuelta para finalmente aterrizar en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, nombre que además corresponde a un renombrado escritor vallecaucano. Aterricé en la tierra de la caña a las 21:30 hrs y de inmediato traté de salir del avión, aunque cuando me levanté ya había una fila. Siempre me pregunto ¿cuál es la prisa de todos para salir pronto del avión?, en esa ocasión mi apuro era encontrarme con el amor de mi vida.

Recogí mi maleta, alcé la mirada y reconocí aquella silueta entre la multitud, pasé el filtro a la salida ignorando las ofertas de taxis, y tal cual escena romántica abracé a mi novia, nos besamos. Por ahí en el baúl de los recuerdos está la foto que inmortalizó el momento. Con una bienvenida así, ¿Quién no estaría feliz de llegar a Cali?

Beso para el recuerdo