Mamar gallo

Para los extranjeros es difícil creer la cantidad de picante que podemos comer los mexicanos e incluso cuando les describo las cosas a las que les ponemos chile me parecen ya también algo absurdas, ¿chile a una cerveza?¿Chile a las frutas?¿Dulces con chile? Y no les estoy mamando gallo

Michelada

El otro día estábamos en una fiesta departiendo con unos amigos y comiendo empanadas con aji , muy ricas por cierto; pero si eres mexicano, por más aji que le pongas seguramente no te va a picar. El aji es prácticamente el chile que comemos en la tierra azteca y allá es tan indispensable como la sal, tanto que origina la expresión : «si no pica, no sabe».

En fin, ya estaba dejando la botella vacía, cada gota combinaba perfectamente con esas empanadas de maíz rellenas de carne; si se pudiera, hubiese exprimido el frasco. Al levantar la mirada quedé apenado de las miradas atonitas que me veían ponerle salsa como si fuera catsup y el momento culminó con alguien diciendo:

– Yo pensé que estabas mamando gallo cuando dijiste que no picaba…

En aquel momento por su puesto que no entendí, así que pregunté que era eso de mamar gallo…. – una tomadura de pelo, pues…

Ya en casita me propuse averiguar de dónde sale esa expresión; me tranquilizó saber que no es un albur, que fue lo primero que pensé, y – a manera general- no hay una certeza del origen, pero todo apunta, o al menos varios coinciden, que la frase sale de las peleas de gallos. Sucede que antes de estas batallas uno de los galleros con resabios, a escondidas le chupaba la cabeza a su luchador, el animalito entraba a la pelea mareado y podía esquivar los golpes del adversario. Al final, el dueño del perdedor decía que le habían mamado gallo. Gabriel García Márquez, autor de Cien Años de soledad, puede que sea el culpable de difundir la expresión y volverla coloquial entre la sociedad colombiana.

Con los años aprendí que la frase se usa para varias cosas: burlarse del otro, no darle mucha seriedad a la vida, incumplir un compromiso, darle largas al asunto, engañar o estafar. En México usamos expresiones también raras – te chamaquearon, por ejemplo sería lo más parecido.

Y así es la vida, divertida y alegre como las frases que nos inventamos, ellas nutren la diversidad de la lengua y a veces carecen de sentido, tanto que parecen pura mamadera de gallo.

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