Posadas y Novenas

Nueve días antes de Navidad comienzan las Posadas en México y las Novenas en Colombia. Cada una muy distinta de la otra, pero en ambos países se celebra con dedicación y un profundo entusiasmo. Durante estos días las familias, amigos y vecinos se juntan frente al pesebre o nacimiento como preparación para la llegada del niño Dios en nochebuena

En Colombia, después del día de Velitas las conversaciones casuales giran en torno a quién, cuándo y dónde se llevarán a cabo las novenas. Esta parte es muy parecida en ambos países porque en México también es tradicional que la Posada se realice en diferentes hogares del barrio.

En los trabajos y hasta en centros comerciales organizan Novenas, algunas hasta con música en vivo o festivales.

El 16 de diciembre es el inicio de la novena, sacamos del estudio el librillo con las oraciones, sus páginas ya amarillas conservan los recuerdos de varios años de devoción y una que otra hoja lleva tatuado el recuerdo de esos buñuelos grasositos o la natilla de mamá.

«El que no reza no come», dicen las abuelas para invitar a todos a tomar los textos y dedicarle unos minutos a recordar el recorrido de María y José hacia Belén, donde nacerá el hijo de Dios. Cada miembro de la familia va leyendo las oraciones que corresponden: alguien la oración para todos los días, otros la oración a la virgen Maria, a San José y al niño Jesús: entre estás dos se encuentran las aspiraciones y es la parte favorita de muchos porque se canta entre verso y verso:

Ven, ven, ven,
Ven a nuestras almas, Jesús,
Ven, ven, ven , ven.
Ven a nuestras almas, Jesús,
Ven, ven a nuestras almas,
No tardes tanto,
No tardes tanto, Jesús ven, ven.

Este canto va acompañado de panderos, sonajas, tambores o simplemente con palmas. Nosotros cada año pensamos en comprar un instrumento musical para acompañar los villancicos pero siempre lo dejamos al final y una vez más, vamos a improvisar con el confiable botecito de metal relleno con algunas semillas de frijol, haciendo las veces de maracas.

Pesebre

En las Posadas mexicanas, las Letanías se van orando durante un recorrido por el barrio emulando el peregrinar hacia Belén, hay quienes llevan en una mesita a la sagrada familia. Después de insistirle al hogar anfitrión «le dé posada a los santos peregrinos», estos finalmente ingresan a la casa tras escuchar el conocido canto:

"Entren santos peregrinos,
peregrinos, reciban este rincón,
Y aunque es pobre la morada, la morada os la doy de corazón"

La noche finaliza en ambos países con verbena, manjares y música navideña. En Colombia es distintivo el plato navideño, varía de región en región pero generalmente consta de natilla, buñuelo u hojaldra, dulce de leche, dulces cristalizados y queso como para contrarrestar tanta azúcar; por supuesto un chocolate y café hacen el maridaje perfecto. Ya queda en cada familia ofrecer algo más para compartir.

Plato navideño colombiano

Cosas bien mexicanas son las piñatas, acá no forman parte de las celebraciones decembrinas. Tengo que mencionar que la piñata tradicional lleva fruta, nadie me cree que las piñatas originalmente llevan fruta en lugar de dulces. Para aquellos que no alcanzaron nada en la piñata, se dan los aguinaldos, que son pequeñas bolsitas con dulces y frutas como mandarinas, cacahuates, caña y jícama. Algo más que es meramente mexicano es el ponche, un hervido de varias frutas y piloncillo (panela) que además tiene como finalidad reforzar las defensas del sistema inmunológico ante la entrada del frío invierno.

Con todos estos meses difíciles que hemos pasado, deseo profundamente que en esta navidad el niño Dios nazca en tú corazón, que ilumine tu hogar y lo llene de muchas bendiciones.

Dulce Jesús mio,

Mi niño adorado,

Ven a nuestras almas,

Ven no tardes tanto