«Mazamorra con leche y panela bien fría» va coreando una grabación a la vez que un hombre, montado en un carrito de bicicleta con techo de lona y un par de ollas de aluminio, recorre las calurosas calles de la siempre alegre Sucursal del Cielo haciendo sonar una trompeta. Es la señal para tomar un descanso.
Los devotos clientes ya conocen la hora en que pasa el señor, desde temprano alistan el estómago y el billete sencillo para cancelar. No faltan los que salimos con la olla de peltre y pijama dominguera para ser bien servidos.
Al principio confundía el nombre con una mazmorra, que es un calabozo, no estaba tan errado. Este postre, que en su tiempo era una comida para los presos por la simplicidad de su preparación, amplios nutrientes y pocos ingredientes, ahora es una refrescante manera de tomar un receso en el día a día. La receta es simple: medio kilo de grano de maíz seco remojado desde la noche anterior, se pone a hervir en 5 litros de agua con una pizca de bicarbonato para ablandar el grano, se cocina por una hora y media. Ya que los granos están suaves, que han crecido y abierto, se agrega una cucharada sopera de maicena para espesar y se deja por unos quince minutos. Hay que dejar enfriar la preparación.

En Popayán me emocioné mucho al escuchar al mazamorrero ofreciendo mazamorra de mexicano, nunca escuché eso.
¿Le provoca un poco? – me dijo el vendedor. Porque en Colombia las cosas no se antojan, provocan.
¡Por su puesto que lo probé! A ver si cierto que muy mexicano. Resultó ser que este manjar es el dulce de calabaza, muy típico en mi país para la época de los santos difuntos (día de muertos), porque la calabaza, zapallo o auyama como se conoce en Colombia, es una fruta de temporada y se consigue normalmente en esas fechas tan especiales en mi tierra.
Los Paisas tienen una bebida similar: el refrescante claro de maíz. Todas las anteriores, sanas y excelentes opciones para comer entre comidas, pero siempre con leche y panela ¡bien fría!
