Todos mis amigos caleños tienen gratos recuerdos de sus padrinos regalándoles macetas, de cómo se elaboran a mano, con alegres colores y lo sabroso que saben. Lo que dibujaba mi ingenua cabeza era más o menos así:

Pero en mi imaginación no cuadraba porqué alguien se comería una maceta. Después me explicaron que eran dulces típicos y aquellas que son para contener plantas se les prefiere llamar materas.
Llegó el 29 de junio, día dedicado a San Pedro y San Pablo y también día del ahijado. Así conocí una de las tradiciones más caleñas y dulces que conozco, considerada Patrimonio Cultural e Inmaterial de Colombia desde 2013: el festival de macetas, día en que los padrinos consienten a sus ahijados con un delicioso regalo.

Las macetas son pequeños y vistosos dulces de azúcar conocidos como alfeñiques soportados en un palito de madera, formando ramas como un arbolito y cariñosamente adornados con coloridos rehiletes y banderas de papel, verdaderas obras de arte. Las hay de todos los tamaños, colores y formas, aunque los más conservadores prefieren los alfeñiques blancos por ser lo natural, libre de colorantes.

Los alfeñiques son parte de la confitería española ampliamente adoptada en América pero es en Cali, tierra rodeada de cañaverales, que el azúcar se llena de color y da vida a tan representativas artesanías gracias a las curtidas manos de su gente. El origen de esta tradición nos lleva al barrio San Antonio, el más antiguo de la ciudad, durante los rústicos años 50 del siglo pasado, específicamente a la casa de los Otero, quienes en la reconocida esquina de fachada blanca y tejas de barro, en calle 3 con carrera 10, popularizaron está tradición.
Cuentan, en una de las leyendas que originan está fiesta, que Dorotea Sánchez no tenía qué regalarle a sus hijos gemelos en su cumpleaños, entonces pidió y recibió la inspiración de los santos apóstoles Pedro y Pablo, fue así que convirtió la abundante azúcar de la alacena en estos regalos que no tardaron en popularizarse con los vecinos y familiares, enseguida a toda la ciudad.
Las calles de Cali, siempre festiva, en esta época resaltan el sabor dulce de su gente y se materializa en estás macetas tan icónicas. Si vienes a Cali deleitate con su sabor.

