En mi primera visita a Colombia, por ahí del 2013, me preguntaron unos amigos que si quería un chocolate caliente, debo confesar que este es uno de mis placeres culposos y cualquier cosa que tenga este delicioso grano molido hace parte de mis platillos favoritos, entonces contesté gustoso que sí quería un chocolatico – los diminutivos son parte del día a día en este país, me gusta el término porque parece que el pecado de gula es menor.
Nos subimos al automóvil y curva tras curva empezamos a dejar la ciudad subiendo por la loma. Pasan 18 kilómetros de la carretera Cali – Loboguerrero y llegamos a otro mundo, uno frío, con neblina y donde hubiera deseado tener un abrigo. El clima en Cali es cálido y la temperatura ronda normalmente los 37°C, por eso no traía abrigo.
<<Chocolate con queso para todos>> – alguien dijo.
No se tú, pero yo no me lo imaginaba, ni tenía idea de que eso se pudiera hacer con el chocolate y ya te dije que me encanta en todas sus formas. Uno le pone bombones o malvaviscos al chocolate, pero ¿queso?. – pensaba: <<Queso salado…chocolate dulce…cómo puede ser que alguien lo mezcló?>>. Incluso pasó por mi mente que esta rara combinación era invento de alguno de los presentes, algo así como el huevito con catsup mexicano, pero no, el plato era parte de menú no sólo de este restaurante sino de muchos alrededor del famoso sector del kilómetro 18, y en realidad se toma (¿o come?) a lo largo y ancho de Colombia.
Llegó entonces el momento anhelado de probar este chocolate, que puede parecer una sopa porque se sirve con cuchara y por un lado el quesito. Para comerlo se parte el queso, que dependiendo el departamento (división política del país) puede ser blanco o quesillo, y se sumerge en el chocolate caliente hasta que se ablande un poco y después va a la boca. Mi primera impresión fue mejor que cómo lo esperaba, tiene sentido porque el queso es leche y lo salado resalta el sabor, hay por supuesto a quien no le gustará pero son de esas cosas que tienes que probar. Así luce un plato de chocolate con queso:

Existe también otra variedad, aún más exótica diría yo, de comer queso y es reemplazar el chocolate por aguapanela. El agua de panela es tal cual el resultado de hervir agua con piloncillo y en muchos casos darle sazón con canela, clavos, gengibre, anis, etcétera. La panela o piloncillo es algo muy típico en las cocinas de esta tierra llena de caña y sirve tanto para calentar el alma en una tarde lluviosa como para refrescar la sed en esos días donde el Sol hierve la sangre.

Con la barriga llena y el corazón contento regresamos a casa dejando el frío y la espectacular vista en la loma . Por supuesto que como buen chilango me hizo falta un bolillito pero a eso venimos al mundo, a disfrutar todos sus placeres.
