El mes del niño

Escribo estas líneas viendo el atardecer carmesí desde el estudio, en aislamiento preventivo en casa como la mayoría de mis vecinos. Ya el sol se oculta tras las montañas y escucho por la ventana: -«Tenaz cuidar a ese culicagao, todo el día ha estado muy cansón«. Imagino que después de tantos días con los niños en casa la paciencia de algunos comienza a decaer.

Los pequeñines son el alma que da sentido a la vida, alrededor del mundo nos referimos a ellos de diferentes maneras, normalmente de cariño aunque algunos de estos apodos surgen de manera despectiva por su conducta inherentemente traviesa, que a veces puede parecer grosera o irritante. Pero ellos no tienen la culpa porque son unas esponjitas que van aprendiendo lo que se les cruza en el camino y depende de los padres canalizar toda su energía en actividades positivas.

En México solemos decir para referirnos a nuestros chiquitines: chamaco, escuincle, chilpayate, huache, morro, chavo, plebe o huerco; mientras en Colombia dicen: pelao, culicagao, chino, guaguas, sardino, guambita o güipa, según cada región.

Y algunos de estos apodos funcionan también para esas personas que, aún con sus años encima, sus acciones son tan inmaduras como las de nuestros pequeños o no han desarrollado las destrezas de alguna labor.

Colección personal de carritos

Espero que siempre conserves el espíritu de niño, ese que te hacía correr hacia lo desconocido, aprender de cada momento, disfrutar el presente y vivir para cumplir tus sueños.

Por cierto, Colombia celebra el día del niño el último sábado de abril, en México le dedicamos el 30 del mismo mes.