Los camellos son mamíferos artiodáctilos que naturalmente no viven en Colombia porque son de zonas desérticas.
Por su parte, las llamas, que pertenecen a la misma familia de camélidos, son bellos animales muy utilizados en los climas helados de la zona andina desde Colombia hasta Argentina como fuente de alimento, medio de transporte y para confeccionar abrigos con su pelaje.
En Colombia, unos días después de empezar a trabajar, un colega en la empresa me preguntó – ¿Cómo va el camello?. No hubiera esperado oír a la gente hablar de camellos en sudamérica, seguramente en medio oriente es común que alguien le pregunte a otro por su camello, y tal vez en el pueblo sea más usual que las personas se pregunten por los caballos o mulas.
– ¿Cómo dices? – pregunté porque quizá oí mal.
– ¿Cómo va el camello?, el trabajo, pues.
Una sonrisa llenó mi rostro y tuve que preguntar – ¿por qué le dices camello al trabajo?
Mi compañero me compartió una fuerte risa, porque ahora él se hacía la misma pregunta. – No sé, pero así le dicen.
Llegué ese día a la casa, tomé un tinto y acto seguido busqué el significado en internet. Hay una que otra teoría acerca del origen del verbo camellar , ninguna concluyente, pero mi preferida es que:
El camello es todo trabajo que requiere un buen esfuerzo, una joroba repleta de energía.

Así pues, al día siguiente me fui a camellarle y a seguir aprendiendo las bellezas del lenguaje.
